lunes, 18 de julio de 2011

Capítulo 4: Decepcionada y hundida

Me despierto, me siento mal. Decido ir al baño y hecharme agua, así se me va el dolor de cabeza. Joder qué mala pinta tengo.. Me noto los ojos hinchados y rojos de haber llorado toda la noche, además me duele muchísimo la cabeza. Me acuesto otra vez para descansar un poco, al cabo de 10 min me suena el despertador, me levanto y me preparo. No tengo ganas de nada y mucho menos de quedarme en casa, me recuerda demasiado a Miki. ¿Pero dónde está? Ya debería haber venido, no puedo seguir así por mucho tiempo, necesito escuchar su voz, ver su cara.. Me ducho, estoy bastante tiempo dentro y luego me visto, sin poner mucha atención. Salgo de casa, me monto en el coche y llego al trabajo. Necesito fumar un rato, lo necesito.. Me suena el  móvil, decido cojerlo pero antes miro a ver quién es, número desconocido.

- ¡Annita! ¿Ya estás en el plató cielo?- es Romina, se habrá enterado de qué ayer lo pasé mal.. ¿Se lo habrá dicho Dani?- ¿Te parece bien qué nos veamos? Me apetecía quedar contigo cuqui, así hablamos-.
- ¡Romina! Vale, está bien. Pues cuándo estés llegando me llamas ¿sí? ¡Un beso guapísima!- ¿Y ahora qué ocurre? Lo qué menos me apetece es estar con alguien, pero alomejor me hace bien despejarme un poco. Al cabo de 10 min ya está aquí, me levanto y nos sentamos en un banco.
- Oye cuquita, sabes qué me tienes aquí para todo.. Y siento ser tan directa pero ¿por qué no me contaste ayer lo de Miki? No sé, somos amigas y quiero qué confíes en mí- al escuchar su nombre, se me hace un nudo en la garganta y tengo qué contener las lágrimas. Romina me abraza, necesitaba ésto.- ¡Annita! No te pongas así, joder ningún tio merece la pena-.
- Gracias Romi, en serio.. ¿Cómo lo sabes? ¿Dani?- me sonríe y entonces lo confirma.- No es qué no confíe en tí, si no qué no le suelo contar mis problemas a la gente.. No me gusta aburrir con mis movidas ¿sabes?- se me caen dos o tres lágrimas por la mejilla, sin quererlo-.
- Está bien, te entiendo. Pero los problemas muchas veces parecen más pequeños hablando con alguien ¿y sabes? Tú aquí me tienes para todo, con lo preciosa qué eres y aquí llorando.. ¡No te preocupes! Seguro qué hoy te llama y se soluciona. Si no puedes contar conmigo- y la abrazo, me doy cuenta de qué me quito un peso de encima y me encuentro mejor-.

Nos ponemos a hablar de nuestras cosas, ella me cuenta qué se divorció de su ex-marido porqué le puso los cuernos, los problemas qué tuvo por eso y lo feliz qué es ahora. Es una mujer luchadora. Empezamos a reírnos y poco a poco me siento mejor.. Vamos a nuestros camerinos y volvemos a vernos. No reímos, nos lo pasamos bien. ¡Ya es hora de empezar! Voy dónde está Dani, la verdad está realmente guapo, le queda genial ésa camiseta. Me da un abrazo, nos sonreímos y con la mirada intento decirle "Gracias por todo" y creo qué me ha entendido. Se acerca y me susurra al oído "Te hechaba de menos pequeña", Flo nos llama y empezamos el Jueves, mañana Viernes y fin de semana para deconectar. Terminamos el programa, no he podido hablar casi con Dani, lo veo con prisa y la verdad es qué yo también, he quedado con Romina para ir a comprar ropa.

- Anda si está aquí la rubia más tonta.. ¿Te vas ya?- se me acerca deprisa, es Dani- Hoy no nos hemos visto casi, no me gusta qué te separes de mí rubía mía- se pone triste y siguiéndole el juego le abrazo-.
- ¿Así mejor cari?- le sonrío divertida, él también. Nos separamos y Romi me llama- Bueno yo me tengo qué ir, he quedado con Romina ¿sabes?- me hago la tonta a ver sí se da cuenta, él se ríe, lo ha notado-.
- ¡Está bien! Le conté lo qué te pasaba, pero creí qué lo necesitabas.. Lo siento- mira para otro lado, noto qué se pone tenso ¿por qué lo sentía? Éste chico es tonto-.
- ¿Por qué lo sientes? ¡Sí no me ha molestado! Lo necesitaba. En serio gracias por todo lo qué haces por mí, ya lo sabes te lo agradezco mucho cari..- le doy un beso en la mejilla, cuánto tiempo sin sentir mis labios en su cara- ¡Me tengo qué ir! Mañana nos vemos.-
- ¡Hasta mañana pequeña!- me grita desde lejos, me giro y allí está mirándome, sin apartar la mirada- ¿Sabes? Te hecharé de menos, espero qué no habléis mucho de mí..- se ríe, menudo está hecho-.

Ya he llegado a casa, he comido y me he preparado para salir. No me quiero poner tacones para ir a comprar, con Romina lo más seguro es qué me visite todas las tiendas del centro.. Y no quiero estar sufriendo luego, ella es modelo y lo soporta. Cuándo estoy a punto de salir, escucho el sonido de mi móvil, corro hacia mi habitación y lo cojo, no he mirado con las prisas.

- ¿Hola?
- ¿Rubia, eres tú? ¿De verdad?- no ¡no! Es Miki ¿qué hace llamándome? debería estar aquí conmigo, no hablándome desde el móvil-.
- ¿Miki qué haces? ¿Estás bien? ¿Por qué no has vuelto a casa, joder?- escucho ruido de fondo y su voz rara, diferente.. Cómo si le pasara algo-.
- Rubia lo siento.. Lo sé soy gilipollas pero tenía qué hablar contigo, me entró el miedo ésa tarde.. ¡Y me fuí! Perdóname Rubia, lo siento- empiezo a notarme el dolor de cabeza otra vez, no quiero escucharle, no quiero escuchar.- Pero sabes qué yo te quiero. Eres mi rubía, con la qué he compartido tantos momentos.. Joder me cuesta mucho, pero es mejor qué te lo diga ya antes de qué todo empeore- ¿qué pasa? Tiene la voz rara, cómo cuándo bebe dos o tres cervezas de más. No quiero escucharlo, no quiero escuchar ésto, quiero irme de aquí. Quiero desaparecer, morirme.-
- Mira Miki yo he quedado ¿vale? No encuentro normal qué lleves dos días sin pasarte por aquí, ni siquiera sin llamarme para dejarme tranquila.. Y qué ahora cómo si nada- se me corta la voz, las lágrimas corren por mi mejilla, rápidas, velozes- ¡Y qué ahora me digas ésto! Joder vete a la mierda, no quiero oírte.. ¿Me escuchas? ¡No quiero!-.

Cuelgo, tiro el móvil al suelo y noto cómo se rompe. Me da igual, me compraré otro, ahora mismo en lo único qué pienso es en quedarme en casa, me da igual salir o morirme aquí dentro, no quiero pensar ¿Qué hace llamándome ahora, después de dos días? ¿Y me suelta ésto? No puede ser. Se me cierran los ojos y me duermo, caigo en un sueño. Ojalá no despertase más. Sin preocupaciones ni problemas, sin miedos, nada. ¡Sola! Querría desaparecer, irme lejos.. Miki me ha hecho daño, no entiendo cómo todavía me lo sigue haciendo de ésta manera. Me quedo dormida toda la tarde, no tengo ganas de salir de la cama y estoy casi cuatro horas sin moverme, completamente quieta y sin importarme absolutamenten nada lo demás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario