Está bien, decido levantarme y empezar a arreglarme. ¿De qué sirve seguir dormiendo, dándole vueltas a cosas qué ya no tienen importancia? De todos modos por mucho qué quiera él no va a volver, no va a aparecer en mi puerta. No quiero pensar en eso, me hago daño a mí misma.. Ni siquiera me paso por la cocina, no tengo hambre, así qué voy directamente al baño, me meto en la ducha e intento despejarme. Estoy agusto, relajada. Sin darme cuenta cierro los ojos y me quedo dormida, en seguida me pongo la toalla y voy hacia el salón a ver la tele. Cuándo me doy cuenta sólo me quedan 10 min para arreglarme. Decido ponerme unos vaqueros no muy ajustados, una camiseta blanca de colores, unos tacones y el pelo suelto. Al salir por mi puerta tropiezo con algo ¿Qué es? Veo un ramo de flores y una cartita dentro. Me entra el miedo, el pánico.. ¿Y sí es él, sí se ha arrepentido? No, no puede ser. Cojo el ramo cuidadosamente, huelo las flores, me recuerdan a Mollet. Leo la carta:
"El amor es sufrido y considerado, nunca es celoso. No es grosero ni egoísta, nunca se ofende ni es resentido. El amor no haya placer en los pecados de los demás y se deleita en la verdad. Siempre está dispuesto a escusar, confíar, esperar, soportar todo lo qué venga.."
No quiero pensar en ello, voy a llegar tarde al programa sí no me doy prisa. Salgo corriendo al coche, entro y pongo el ramo de flores atrás. Llego y voy al camerino, no me ha dado tiempo a saludar a nadie. Me estudio el guión detenidamente, sin pensar en nada más pero no lo consigo.. ¿De quién son las flores, y la carta? No sé, sólo puede ser de él, no hay otra respuesta. Las habrá dejado antes de irse a trabajar. ¿Pero por qué no habla conmigo? ¿Por qué no quiere verme? Me escuezen los ojos, me miro en el espejo y me doy cuenta qué estoy llorando, se me caen las lágrimas mientras vuelvo a leer la carta, todo ésto me supera. Tengo qué ir a qué me maquillen y me peinen, allí estoy con Romina. Luego vuelvo al camerino y me visto, me gusta el vestido de hoy. Salgo hacia la entrada y veo a Dani, está mirando hacia los lados, esperando a algo o alguien.
- ¡Pequeña!- antes de decirle nada me abraza, pero sin rozarme a penas- ¿Cómo te encuentras? Ayer me dejaste preocupado, te ví tan mal..-
- Hola- le sonrío amablemente, me da pena verle mal por mí culpa- Pues mejor, mucho mejor. ¿Qué tal llevas la mañana?- noto cómo se acerca más a mí, cómo si quisiera cortar la distancia qué nos separa-.
- Bueno, he tenido mejores.. ¡Pero ahora qué tú estás, mucho mejor!- y me giña un ojo, siempre con sus tonterías a buena hora de la mañana. Consiga qué me haga reír- Así me gusta, pensaba qué ya no sonreías, ni te reías.- ésta vez nos reímos los dos y nos contamos alguna qué otra cosa más.-
- Mira Dani, yo sólo te quiero decir qué.. En fin, no me gusta verte mal ¿sí? Y mucho menos por mí culpa, no te lo mereces.- agacho la cabeza, me cuesta decírselo. Cojo aire y acabo la frase, a duras penas- Ya sabes qué te aprecio mucho y además, eres mi tonto- se ríe al decirle ése comentario, alegre- y lo paso mal al verte a tí mal.. ¡Tú eres de las sonrisas! Y de los chistes, las risas.-
- Está bien, pero yo también te quiero decir algo.. ¿Vale? Y ya qué yo te he escuchado, hazlo tú también, y mírame anda..- me levanta la cabeza a su dirección, con cuidado- Eres mi amiga, me he dado cuenta qué contigo puedo hablar de todo y qué te puedo contar mis cosas.. Sé qué vas a estar a mí lado cuándo lo necesite, y si no yo te raptaría- se ríe, suelta una de sus carcajadas. Yo le sonrío- Pero vamos, qué lo mínimo qué puedo hacer por tí es preocuparme, y querer saber cómo estás, sí llevas bien el día.. Y pasarlo mal sí tú lo estás, estar a tu lado para abrazarte y escuchar tus miedos y temores. ¿Lo entiendes?- me coje de la mano, me siento agusto. Acaricia con su mano la mía, a la vez qué me mira sonríendo, cómo a mí me gusta. Ésa sonrisa qué siempre me tranquiliza, la qué me ha sacado de tantos problemas- Si tú sufres yo también, si tú lloras yo lo paso mal. Pero si yo te veo bien, si te veo sonreír, alegre, si escucho tu risa yo soy feliz. Es así de sencillo, no te tienes porqué poner mal por ésa chorrada. Soy tu amigo y para éso estoy ¿vale?- suelta mi mano y toca mi pelo, lo suele hacer muchas veces.. Creo qué le gusta- ¿Y dame un abrazo sí? Anda, mira qué eres tonta eh. Rubía mía- nos abrazamos, él me rodea entera, sin dejar casi ningún hueco de mi cuerpo. Y aunque creo qué no lo sabe, me doy cuenta de qué me ha dado un beso en el cabello, casi cuidadosamente y con cariño.-
- ¿Y cómo puedes ser tan agradable conmigo? Joder, cómo sigas así me harás llorar un día de éstos..- nos separamos, él me sonríe- De verdad, gracias, gracias y miles de gracias por lo qué haces por mí. Por las cosas qué me dices, qué siempre me sacas una sonrisa, tonti. ¿Sabes? Algún día cómo sigas así, me enamoraré de tí y todo..- los dos nos reímos, divertidos. Es cómo un hermano, le tengo muchísimo cariño-.
Nada, el último programa de la semana. Aunque no lo pienso durante el programa, la verdad es qué disfruto estando aquí. Soy sencillamente cómo soy, al natural. Me río por cualquier chorrada de Flo y Dani, incluso cuándo se equivocan y yo me travo las palabras.. Me siento agusto con éste programa, cómo una gran família. Romina aparece preciosa, cómo es ella. Antes de irse me sonríe, y sin qué nadie me vea le mando un saludo. Está bien, nos despedimos los del programa. Voy a mi camerino, me quito la ropa, el maquillaje y mientras intento pensar en el fin de semana qué me espera.. No tengo nada planeado. Un ruido se oye detrás de mi puerta, es Romina.
- ¡Cuquita! Menudo susto me diste ayer ¿se puede saber qué te pasó?- entra y nada más verme me abraza, no me deja casi respirar. Ésta chica tiene mucha fuerza- No me vuelvas a dar otro susto, ya te vala hacerme esperar media hora eh..- ella se ríe, mientras nos sentamos en mi sofá-.
- Lo siento Romi ¡en serio! Se lo dije ayer a Dani, no quería qué os preocupáseis, ahora ya estoy perfectamente.- aunque no sea del todo cierto, claro- Mira, quedamos otro día ¿vale? Qué me hace falta ropa, además me apetece quedar contigo- le sonrío y le doy un abrazo-.
- ¡Está bien Annita! Por mí estupendo, siempre puedes contar conmigo para comprar ropa.- las dos nos reímos, sé qué lleva razón- Además a mí también, podríamos quedar un día de éstos. Tú dime fecha, me da igual. ¡En el fin de semana!- al principio hablamos sobre quedar, el día etc. Y luego al cabo de un tiempo decido contarle lo de ayer, casi todo.. Tampoco la quiero amargar. Me vuelve a abrazar y me da un beso.-
- Bueno Romi ¿salimos de aquí? ¡Nos vemos el Domingo!- salimos de mi camerino, nos quedamos delante de la puerta- Ya lo sabes, me tienes aquí para cualquier cosa eh. No lo dudes.. Tú te estás portando genial conmigo, gracias Romina- ella me sonríe, casi noto cómo se le ponen los ojos brillantes por la emoción. Nos damos el último abrazo de despedida y cada una se va a su hogar, a su vida. No quiero pensar en todas las cosas qué me han pasado en éstos pocos días, así qué enciendo la música durante todo el trayecto. Simplemente intento no derramar ninguna lágrima más, no va a servir de nada y tampoco me ayuda "Sonríele a la vida, sé feliz. No te mereces ésto ¿qué has hecho tú? Solamente abrir tu corazón a una persona, el amor es así.. No siempre acabas ganando" Las últimas palabras qué me repito antes de llegar a casa-.
Siguienteee!!! Me encanta tu historia, gracias por escribirla :)
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